Recordamos uno de los momentos más dolorosos en la historia de El Teniente.

Cada 19 de junio, como trabajadores y trabajadoras de El Teniente, nos detenemos para recordar uno de los momentos más dolorosos de nuestra historia: la tragedia del humo de 1945. Ese día, más de 350 compañeros perdieron la vida en la mina a causa de un incendio que generó una nube tóxica de gases, dejando al descubierto las limitaciones de la seguridad minera de la época.

Fue una tragedia que marcó un antes y un después. En medio del dolor y la pérdida, surgió también una profunda reflexión colectiva sobre la necesidad de proteger la vida en el trabajo. Desde entonces, la seguridad minera comenzó a transformarse, dando paso a avances significativos que hoy forman parte de nuestra rutina diaria: mejores sistemas de ventilación, monitoreo ambiental, vías de evacuación, protocolos de emergencia y una mayor conciencia sobre la prevención de riesgos.

Este cambio no ocurrió de un día para otro, ni fue solo el resultado de nuevas tecnologías. Fue, por sobre todo, fruto del compromiso de muchas personas que entendieron que trabajar en minería debe ser compatible con la protección de la vida y la salud. Entre ellas, los propios trabajadores organizados, ingenieros, prevencionistas y líderes que impulsaron una nueva cultura de seguridad, más consciente y humana.

Hoy, a 80 años de esa tragedia, rendimos homenaje no solo con palabras, sino con acciones: cuidándonos entre todos y todas, respetando las normas, participando en las instancias de prevención y colaborando activamente para que la seguridad no sea solo un protocolo, sino parte esencial de nuestra identidad como trabajadores.

El mejor tributo que podemos ofrecer a quienes perdieron la vida en 1945 es construir un presente y un futuro donde nunca más una vida se pierda por causas evitables. Porque cada jornada en la mina debe comenzar y terminar con la certeza de que la seguridad es prioridad para todos.

La tragedia del humo nos dejó una herida profunda, pero también un legado invaluable: el de no olvidar, el de seguir aprendiendo y el de avanzar unidos hacia una minería más segura, más responsable y más humana.

Directiva SISET